Aprende de tus errores

Hace ya unos años se hizo un spot publicitario en el que Michael Jordan decía (traducido a spanish):

He fallado más de 9000 lanzamientos en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. En 26 ocasiones me confiaron el lanzamiento que decidía el partido y fallé. He fallado una y otra vez en mi vida….. Y por eso triunfé. “

Te preguntarás.. ¿ y ésoooo ?,  ¿ cómo se puede triunfar habiendo cometido tantos fallos?.

Lo que no dice Michael es la cantidad de partidos que ha llegado a jugar en su vida o la de lanzamientos a canasta que ha hecho, porque entonces el número de fallos que ha cometido podría considerarse el producto de una operación porcentual de irrisoria tasa, ¿ un 2% de errores tal vez?.

Sea como fuere, el tema de reflexión que quieremos plantear aquí tiene más que ver con el aprendizaje de los errores que con la cantidad de veces que se cometen. Y desde luego, el mensaje de Michael Jordan es, bajo nuestro punto de vista, muy enriquecedor.

Pongamos un caso práctico: nos inscribimos por primera vez en un Open de 501 individual (a pesar de llevar los nervios como compañero) y en el torneo hacemos tal gala de exquisitas y variadas gamas de fallos y errores que los partidos se convierten en una auténtica e infernal exhibición de cagadas marca de la casa. Incluso podemos llegar a sorprendernos a nosotros mismos con la calidad de alguna de ellas.

Frustrante experiencia, así que …. ¡No nos apuntamos a ningún torneo más!. Y luego nos preguntamos…. ¿ cuantos chichones ganamos compitiendo con el equilibrio antes de echar a andar ?, alguno que otro seguro, y no creo que en la fiesta inaugural con motivo de la colocación del primer chichón en la frente decidieramos seguir gateando el resto de nuestras vidas, y por eso logramos camina.

¿Cuantos garabatos pintamos antes de aprender a escribir nuestro nombre en un papel?. ¿Cuantos errores cometimos hasta conseguir manejar el ratón y navegar por internet?. ¿Cuantos dardos impactaron en lo negro y en la pared antes de clavarse dentro de la diana o en el número que queríamos?.

Entonces estaremos de acuerdo en que es necesario pasar malos tragos antes de saborear el dulce triunfo por conseguir el objetivo que nos hemos marcado. Renunciar al intento por miedo al fracaso no contribuye precisamente a ampliar las oportunidades ante el éxito, y un éxito para uno mismo puede llegar a ser el hecho de quedar en el cuarto puesto de un torneo en el que participan 30 jugadores de similar nivel. Ya habrá tiempo de quedar el primero; los errores serán nuestros mejores maestros, tanto en el ámbito de los dardos como en la vida en sí.

El ser consciente de poder cometerlos, conocer su origen y corregirlos con la experiencia, nos proporcionará seguridad; los fallos de ayer nos han ayudado a acertar más hoy y mucho menos que mañana.

Ya no nos da miedo fracasar, no tenemos miedo a los fallos y errores…. lo que nos debe aterrae es no aprender de ellos.

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